Un hombre desnudo yace boca arriba en un charco de agua turbia y barro, con el cuerpo cubierto de suciedad y varias cadenas gruesas cruzándole el pecho, el abdomen y los brazos, como si estuviera inmovilizado o sometido. Tiene la cabeza echada hacia atrás, los ojos cerrados y la boca entreabierta, mientras sus muñecas aparecen sujetas con grilletes o correas. Su pene está visible y erecto sobre el pubis, destacando en el centro de la escena. Alrededor se ven varias personas de pie con botas negras, parcialmente fuera de encuadre, en un entorno exterior pantanoso con juncos secos, agua estancada y una atmósfera oscura, fría y opresiva.