Un hombre calvo posa de pie en un interior de estilo oriental, con los brazos levantados y sujetos por pulseras doradas, mientras una tela amarilla translúcida le cubre parcialmente el torso, la boca y la cadera como un vestuario de danza o fantasía. Su pecho y abdomen quedan visibles bajo la luz cálida que entra por la ventana, y lleva ajorcas en los tobillos, una falda vaporosa y detalles dorados que refuerzan la estética sensual. A su alrededor hay cortinas pesadas, cojines rojos y dorados, faroles con velas, alfombras estampadas y divanes bajos, creando una atmósfera íntima, teatral y lujosa.