Un grupo de hombres desnudos con pelo largo teñido en tonos arcoíris ocupa el interior de una iglesia gótica, rodeado de vidrieras religiosas con figuras de Cristo, columnas de piedra, humo, rayos y una luz celestial que cae desde el techo. La escena tiene un tono surrealista y provocador, con cuerpos musculosos colocados alrededor de un altar tallado y una pila circular de agua verde en primer plano. Varios rostros muestran gestos de éxtasis o agotamiento, mientras chorros blancos semejantes a semen cubren pechos, abdómenes, bocas y el borde del altar. La composición mezcla iconografía cristiana, desnudez masculina, ambiente ritual, colores psicodélicos y una estética fantástica cargada de dramatismo visual.