Surrealismo. El paraje natural del Rompeolas de los penes eyaculantes es visitado por hombres ávidos de una experiencia diferente.
Varios hombres se bañan y juegan sobre grandes bloques de hormigón junto al mar, en una escollera bañada por el oleaje. Chorros de agua o espuma blanca salen disparados desde varios puntos de los bloques, como fuentes improvisadas, salpicando cuerpos mojados y bañadores en un ambiente veraniego y costero. Al fondo aparece el agua azul verdosa del mar, mientras algunos hombres caminan descalzos entre las estructuras, uno con bañador amarillo y otros con ropa mínima o el torso desnudo. En primer plano, dos hombres mojados conversan muy cerca, rodeados de salpicaduras, piedra porosa y luz intensa de playa.