Un culturista extremadamente musculoso posa en un gimnasio con sacos de boxeo rojos al fondo, apretando las manos frente al torso y gritando con una expresión intensa de esfuerzo y agresividad. Lleva una camiseta negra sin mangas muy ajustada que deja al descubierto hombros, trapecios, pectorales laterales y brazos enormes, marcados por venas prominentes y tatuajes en los antebrazos. La parte inferior queda cubierta por un slip o bañador muy pequeño de color piel, resaltando los muslos voluminosos y la zona de la entrepierna. El entorno deportivo incluye suelo acolchado, iluminación de techo, máquinas o estructuras metálicas y otras personas entrenando desenfocadas al fondo.