Un hombre muy musculoso y tatuado aparece de pie en la entrada de una cueva rocosa, con el torso desnudo, expresión agresiva y la boca abierta como si estuviera gritando. Su cuerpo está cubierto de tatuajes tribales y motivos oscuros en el pecho, hombros, brazos y muslos, destacando su abdomen marcado y sus brazos voluminosos. De la zona de la pelvis sobresale un pene desproporcionadamente grande, grueso y alargado, con textura arrugada y venosa, que se enrosca alrededor de su cuerpo y por el suelo como una serpiente gigante. La escena tiene un tono fantástico y grotesco, con iluminación dramática, rocas irregulares, tierra y una atmósfera de criatura híbrida o monstruosa dentro de una caverna.