Hombre desnudo y musculoso con barba oscura, expansores en las orejas, piercing en la nariz y pezones perforados, cubierto de tatuajes florales y ornamentales en pecho, brazos y muslos, posa de pie en un paisaje antiguo junto a un templo clásico de piedra. Su pene erecto aparece en primer plano, mientras frente a él hay una ánfora de barro de la que emergen varias serpientes con forma fálica, con cabezas de reptil, piel escamada, lenguas abiertas y líquido blanco goteando de sus bocas y puntas rosadas. El entorno combina ruinas arqueológicas, columnas, escalinatas, montañas al fondo, cielo azul con nubes y una atmósfera surrealista de fantasía mitológica con estética provocadora y explícita.