Escrito por: 𝐅𝐀𝐂𝐈𝐋𝐈𝐓𝐀𝐓𝐎𝐑𝐁𝐂𝐍
1463 palabras
Despertó sin saber dónde estaba.
No era la cama de su apartamento, ni el sofá donde a veces se quedaba dormido viendo documentales a las tres de la mañana. El techo era de madera oscura, con vigas que cruzaban la penumbra como costillas de un animal antiguo. Durante un par de segundos, el tiempo justo para que el pánico se formara en su garganta, no recordó nada.
Luego llegó el frío. La manta fina que le habían dejado. La desnudez.
Y el peso en el pecho, que no era dolor ni vergüenza, sino algo peor: normalidad.
Se incorporó despacio. La habitación era pequeña: una cama individual, una mesita de noche, una ventana por la que entraba una luz grisácea de amanecer de montaña. No había señales de Raúl. Ni notas, ni instrucciones, ni rastro de la noche anterior. Solo el silencio espeso de una casa que llevaba décadas tragándose secretos.
Marcos se quedó sentado al borde de la cama, los pies descalzos sobre la madera fría. El cuerpo no le dolía. Sin marcas visibles. Sin moretones que justificaran la intensidad de lo que había sentido. Y eso, de alguna manera, era lo más desconcertante: la noche más expuesta de su vida no había dejado evidencia física.
Se levantó, encontró su ropa doblada en una silla junto a la puerta. Alguien la había recogido y ordenado mientras él dormía. El gesto era casi doméstico, y eso resultaba más perturbador que cualquier acto de violencia.
Salió al pasillo. La luz del día entraba por una ventana al final, y el polvo flotaba en el rayo como partículas suspendidas en el tiempo. Llegó a la sala de la noche anterior. Vacía. Las cenizas de la chimenea estaban frías. Sobre la mesa baja, una hoja de papel sujeta por una taza boca abajo.
Marcos se acercó. Cogió el papel.
No me escribas. Cuando sepa que has llegado bien, te escribiré yo. Si me escribes antes, no contestaré.
Ni firma. Ni "buenos días". Ni "¿cómo te has despertado?".
Se quedó mirando el papel más tiempo del necesario, como si la caligrafía pudiera revelarle algo. Luego lo dobló, se lo metió en el bolsillo, cogió su bolsa y salió. Sin café. Sin despedida. Sin saber si alguien lo observaba desde alguna ventana.
---
El viaje de vuelta duró dos horas y cuarenta minutos. Las mismas curvas. Los mismos árboles. El mismo silencio en la radio. Pero ahora cada kilómetro lo alejaba de algo que ya empezaba a doler por ausencia.
Llegó a su piso a las doce del mediodía. Dejó la bolsa en el pasillo y se quedó de pie en el salón, mirando las cosas que eran suyas: el sofá donde había dormido cien siestas, la estantería con los libros que había leído, la cocina donde cada mañana se hacía café. Todo estaba en su sitio. Todo era normal. Y él se sentía como un fantasma dentro de su propia vida.
El teléfono no vibraba. Lo miró. Lo dejó. Lo volvió a mir...
SADO MASO — LA PRUEBA DE LA CONTINUIDAD
Xtudr, el chat esencial para los fetichistas gays, te conecta con miles de chicos en tu área que comparten tus gustos. Disfruta de la comunicación instantánea enviando y recibiendo mensajes.
Explora una forma rápida, sencilla y divertida de conocer gente nueva en la red de encuentros para chicos líder como 𝐅𝐀𝐂𝐈𝐋𝐈𝐓𝐀𝐓𝐎𝐑𝐁𝐂𝐍.
Con Xtudr, puedes:
- Crear un perfil con fotos y preferencias.
- Ver perfiles y fotos de otros usuarios.
- Enviar y recibir mensajes sin restricciones.
- Utilizar filtros de búsqueda para encontrar tu pareja perfecta.
- Enviar y recibir Taps a tus favoritos.
Regístrate en la aplicación fetichista y BDSM más popular y comienza tu aventura hoy mismo.
https://www.xtudr.com/es/relatos/ver_relatos_basic/44165-sado-maso-the-test-of-continuity