Un hombre desnudo aparece encogido dentro de una gran botella de cristal transparente con tapón de corcho, en una escena surrealista y manipulada digitalmente situada sobre un puesto de mercado. Está sentado en cuclillas, con las piernas dobladas, un brazo apoyado contra el vidrio y una expresión de sorpresa o alarma en el rostro, como si estuviera atrapado dentro del recipiente. Alrededor se ven cajas de frutas y verduras frescas, como tomates, aguacates, judías verdes y otros productos, además de tarros de conserva apilados a la derecha. El fondo muestra personas comprando en un mercado al aire libre, ligeramente desenfocadas, lo que refuerza el contraste absurdo entre la vida cotidiana y la figura humana encerrada en la botella.