Una escena surrealista y barroca presenta a una figura central con cuerpo humano desnudo de torso y cabeza de perro San Bernardo, sentada dentro de una bañera antigua llena de espaguetis con albóndigas, con algunos fideos colgando por el borde. A ambos lados aparecen dos hombres vestidos con trajes teatrales de lujo, chaquetas granates con bordados dorados, plumas negras en los hombros, lazos rosados y enormes tocados cargados de frutas, gambas, piñas y plumas blancas, sosteniendo escopetas de forma simétrica. Al fondo, dos caniches blancos con cuerpos estilizados y vestidos rosas refuerzan la composición extravagante, con iluminación oscura de estudio, estética de retrato clásico, humor absurdo, fantasía culinaria y aire decadente.