Un hombre musculoso y desnudo ocupa el centro sentado en un trono oscuro y ornamentado, con una capa negra extendida detrás y el pene visible entre las piernas abiertas. Su cuerpo brillante y aceitado resalta bajo una iluminación cálida y dramática, destacando el pecho, los brazos y los muslos. A ambos lados aparecen cuatro hombres desnudos, también de complexión atlética, colocados de pie en actitud servicial mientras ajustan o sostienen la capa y miran hacia el protagonista. El ambiente recuerda a una escena teatral de poder, dominación y culto corporal, con fondo de piedra, sombras profundas y estética barroca, homoerótica y ceremonial.