Un hombre desnudo y muy musculoso posa sentado en la arena de una playa rocosa, con las piernas abiertas y cruzadas a la altura de los pies, sujetando una corona dorada ornamentada con piedras azules y marrones frente a la entrepierna, cubriendo el pene. Tiene el pelo largo, oscuro y mojado, barba corta, piel bronceada y brillante por el agua o el aceite, con abdominales, pectorales y brazos muy definidos. Su expresión es seria y directa, mirando hacia la cámara. Al fondo aparecen acantilados de roca, mar azul con espuma en la orilla y un cielo despejado, creando una escena de estética atlética, sensual y costera.