Un hombre desnudo está recostado sobre un sofá de cuero marrón muy desgastado, con el cuerpo relajado y una pierna extendida hacia el suelo mientras la otra permanece flexionada sobre el asiento. Su mano cubre parcialmente la entrepierna, dejando la zona del pubis en sombra, y el torso desnudo queda iluminado por una luz lateral que resalta la piel, los músculos y la postura despreocupada. La escena ocurre en una habitación deteriorada y quemada, con paredes ennegrecidas por el fuego, suelo cubierto de ceniza, escombros y fragmentos de madera, creando un ambiente decadente, íntimo y dramático de abandono urbano.