Escrito por: Markymn
Carlos le dio un manojo con tres llaves, la del portal, la del ascensor y la de casa, y le dijo que no las perdiera y que no se las dejara a nadie. Gabriel las llevó desde entonces en el bolsillo del pantalón y se las encontraba a cada rato al meter la mano, pequeñas y frías, y a veces se las sacaba para mirarlas y pensaba que aquello era la prueba de que vivía allí.
La casa tenía reglas que nadie le había leído, porque nadie las había escrito, y las fue aprendiendo como se aprenden los idiomas, por repetición y por corrección. La cama la hacía él. El café lo hacía Carlos. El primero lo fumaba en la cama, antes de levantarse.
Empezó siendo cosa de Carlos: una mañana, a las siete y pico, sacó liado el porro de la mesilla, le dio la primera calada él mismo y se lo pasó, y Gabriel se lo tomó medio dormido, con un ojo abierto y la manta por la barbilla, y a los diez minutos ya no le pesaba el cuerpo. Al día siguiente ya lo tenía liado antes de que sonara la alarma. Al tercero lo liaba él.
Se había acostumbrado de esa manera en la que uno se acostumbra a las cosas sin notar que se está acostumbrando: primero le hacía gracia fumar en la cama, luego le pareció lo normal, y al mes ya no concebía salir a la calle sin esa media hora. Se despertaba, y lo primero que hacía, antes de la ducha y antes del café, era estirar el brazo hacia la mesilla y encender. Se fumaba el primero tumbado, casi sin hablar, con la ventana entreabierta y el ruido del patio, y el humo le subía por la cara y se le metía en las pestañas. El segundo lo fumaba sentado en el borde de la cama mientras buscaba las zapatillas. Y luego, si el día venía torcido, un tercero en el alféizar de la cocina, medio a escondidas, aunque Carlos lo supiera igual.
Le gustaba verse fumar en el espejo.
Se ponía delante del armario, con el porro entre el índice y el corazón y el codo apoyado en la otra mano, y se miraba hacer. El humo le salía despacio, en hilo, y se le enredaba en la cara y se le iba por encima de la cabeza, y a cada calada se le quedaban los labi...
El Amo Carlos, látex y la maricona (4)- El cuerpo
Xtudr, el chat esencial para los fetichistas gays, te conecta con miles de chicos en tu área que comparten tus gustos. Disfruta de la comunicación instantánea enviando y recibiendo mensajes.
Explora una forma rápida, sencilla y divertida de conocer gente nueva en la red de encuentros para chicos líder como Markymn.
Con Xtudr, puedes:
- Crear un perfil con fotos y preferencias.
- Ver perfiles y fotos de otros usuarios.
- Enviar y recibir mensajes sin restricciones.
- Utilizar filtros de búsqueda para encontrar tu pareja perfecta.
- Enviar y recibir Taps a tus favoritos.
Regístrate en la aplicación fetichista y BDSM más popular y comienza tu aventura hoy mismo.
https://www.xtudr.com/es/relatos/ver_relatos_basic/44729-el-amo-carlos-latex-y-la-maricona-4-el-cuerpo