Escrit per: Machmua
Él estaba allí.
En persona resultaba todavía más imponente que en las fotografías. Era un hombre maduro, de porte tranquilo, vestido de negro. No hizo ningún gesto exagerado al verme. Simplemente me observó durante unos segundos, como si estuviera comprobando que el hombre que tenía delante coincidía con aquel que había conocido durante tantas noches a través de una pantalla.
—Has venido.
No supe qué responder.
Asentí.
Me hizo pasar.
La puerta se cerró detrás de mí con un sonido seco.
Fue entonces cuando comprendí que el verdadero poder de aquel lugar no estaba en los objetos que había visto en las fotografías. Estaba en la atmósfera. En el silencio. En la sensación de haber dejado atrás el mundo cotidiano.
El pasillo estaba apenas iluminado.
Avancé detrás de él sin decir palabra.
Llegamos a una habitación amplia. Allí estaban algunos de los elementos que ya conocía por las fotografías, pero contemplarlos en persona producía una impresión completamente distinta. Ya no eran imágenes en una pantalla. Eran reales.
Él se volvió hacia mí.
—Antes de continuar, hay algo que quiero saber.
—¿Qué?
—¿Sigues queriendo estar aquí?
La pregunta me desconcertó.
Después de tantas noches imaginándolo, después de semanas hablando con él, aquella era precisamente la pregunta que menos esperaba.
Miré hacia la puerta.
Podía marcharme.
Él no se movió.
Esperó.
—Sí —respondí finalmente.
—Entonces recuerda algo. Aquí no tienes que demostrar nada. Si quieres detenerte, te detienes. Si cambias de opinión, te marchas.
Asentí otra vez.
Pero mi voz salió más baja de lo que esperaba.
—No quiero marcharme.
Una leve sonrisa apareció en su rostro.
—Eso ya lo veremos.
Aquellas tres palabras me produjeron un escalofrío.
Hasta entonces yo había imaginado la sumisión como algo sencillo: alguien manda y alguien obedece. Pero allí descubrí que era mucho más complejo. Él no necesitaba levantar la voz. No necesitaba amenazarme. Bastaba con mirarme para hacerme consciente de cada una de mis dudas.
Me indicó que dejara mis cosas y me desnudara
Lo hice.
Después permanecí de pie, esperando instrucciones, sintiéndome extrañamente expuesto incluso sin que hubiera ocurrido todavía nada.
Él caminó lentamente alrededor de mí.
No me tocó.
Precisamente por eso resultaba más inquietante.
—Durante meses has imaginado este momento —dijo—. ¿Verdad?
Tragué saliva.
—Sí.
—Y ahora estás aquí.
Otra pausa.
—Sí.
—Entonces quiero que entiendas algo.
Se detuvo frente a mí.
—La fantasía pertenece a tu imaginación. Lo que ocurra aquí pertenece a la realidad. Y la realidad siempre es diferente.
No encontré respuesta.
Por primera vez desde que había cruzado aquella puerta sentí...
En su guarida
Xtudr és el xat per a gais fetitxistes definitiu. Troba fàcilment milers de nois de la teva ciutat que comparteixen els teus mateixos gustos i gaudeix enviant i rebent missatges eròtics en directe.
La xarxa nº1 de trobades entre nois us ofereix una experiència ràpida, fàcil, i divertida amb la qual podreu conèixer molta gent nova com Machmua.
Amb Xtudr podràs:
- Crear un perfil amb les teves fotos i afegir les teves preferències.
- Veure els perfils i fotografies d'altres usuaris.
- Enviar i rebre missatges sense límits.
- Utilitzar els filtres de cerca per trobar la teva mitja taronja.
- Enviar i rebre Taps als que més t'agraden.
Registra't a l'app fetitxista i BDSM més popular i comença la teva aventura.
https://www.xtudr.com/es/relatos/ver_relatos_basic/44694-in-his-lair