Escrit per: otroso
1162 paraules
Llegar a casa es mi liberación, por paradójico que suene dado que soy una perra sumisa entregada a un amo joven, pero así es.
Soy directivo en una empresa y tengo a mi cargo una plantilla de trabajadores a los que dirijo con mano dura. Mis jornadas laborales son largas y pesadas; estoy sometido a un constante estrés y a una permanente toma de decisiones que debo afrontar sin titubeos. Esta actividad diaria me hace sentir un esclavo; esclavo de los números, de los resultados, del cumplimiento de objetivos. Por ello, cuando llego a casa en la noche y me postro ante mi Señor para esperar sus órdenes, me considero un hombre liberado por primera vez en el día.
En casa me limito a obedecer. Ninguna propuesta sale de mi boca, tampoco ninguna vacilación a la hora de hacer lo que se me ha ordenado, nunca doy mi opinión salvo que mi amo me la pida expresamente. No pensar, no elegir, ni decidir; aceptar sin dudar las órdenes recibidas del amo es mi mejor satisfacción.
Somos una pareja que aparentemente es bastante convencional, salvo por la gran diferencia de edad. Mi señor me trata de forma exquisita en público y cualquier espectador ajeno puede pensar que es mi sobrino o un familiar cercano dado el cariño que me muestra y la naturalidad de nuestro comportamiento. Mis amigos y conocidos piensan que es una relación de conveniencia donde ambos ganamos; mi señor logra satisfacer sus necesidades económicas y materiales y yo tengo un semental dispuesto a tenerme más que satisfecho en la cama. Están en lo cierto, porque mi señor me tiene sobradamente atendido en mis necesidades sexuales y yo hago lo indecible para que él también lo esté en estas y en sus necesidades materiales.
Es una relación que surgió de forma casual, tras un desahogo en el cuarto oscuro de una sauna y que ha permanecido en el tiempo. Intercambio de teléfonos primero, nuevos encuentros sexuales que van subiendo de nivel hasta que ambos nos mostramos como realmente éramos y escalamos en prácticas poco convencionales a la par que nos íbamos encariñando el uno con el otro. En esos primeros encuentros establecimos nuestros límites, pero en la medida que nuestra relación ha ido avanzando mi joven señor se los ha ido saltando todos. Hoy no nos quedan más que un par de líneas rojas que, estoy convencido, las acabará saltando también.
A medida que se fue afianzando como el señor de la casa ha ocupado todo el terreno que yo he ido cediendo. Sin dramas, sin malos rollos… Yo me fui acomodando a mi posición subordinada y él sacó el dominante que lleva dentro. Todo ocurría de puertas para adentro, públicamente manteníamos esa convención de personas de excelente trato, que “saben estar”, pero cuando la puerta del hogar se cierra, cada uno asumimos nuestros voluntarios roles.
Nunca le discuto ninguna orden, y bien que las da mi severo macho. Su juventud le mantiene alta la líbido, con...
Un hombre liberado
Xtudr, el chat esencial para los fetichistas gays, te conecta con miles de chicos en tu área que comparten tus gustos. Disfruta de la comunicación instantánea enviando y recibiendo mensajes.
Explora una forma rápida, sencilla y divertida de conocer gente nueva en la red de encuentros para chicos líder como otroso.
Con Xtudr, puedes:
- Crear un perfil con fotos y preferencias.
- Ver perfiles y fotos de otros usuarios.
- Enviar y recibir mensajes sin restricciones.
- Utilizar filtros de búsqueda para encontrar tu pareja perfecta.
- Enviar y recibir Taps a tus favoritos.
Regístrate en la aplicación fetichista y BDSM más popular y comienza tu aventura hoy mismo.
https://www.xtudr.com/es/relatos/ver_relatos_basic/44007-a-freed-man