Escrito por: MasterJuan
3117 palabras
Cuarto Capítulo
El padre creía conocer a sus hijos, pero los hechos recientes le hicieron replantearse todo.
Braulio era hijo de una aventura con una sirvienta de esta misma hacienda cuando apenas tenía 18 años. Sus padres se opusieron a cualquier reconocimiento. De hecho, no volvió a ver a la madre hasta muchos años después y la encontró fea, ordinaria y deteriorada, ni parecido a la mujer voluptuosa y excitante con la cual terminó en un granero haciendo el amor. Lo que si recordaba de esa mujer era su carácter rencoroso, su mirada torva, su expresión vulgar y su conducta grosera y trepadora. Ahora, en Braulio veía ese mismo retrato. Lo único que valoraba de su hijo no reconocido era su capacidad de trabajo. Era un trabajador absoluto: desde las 06 de la mañana y hasta las 22 horas su única preocupación era la hacienda.
Esta hacienda era muy querida para el padre: era una vieja herencia familiar, de varias generaciones, que había sido abandonada y finalmente perdida por su progenitor. Una de las primeras ideas que motivaron al padre en su vida empresarial fue recuperar esta hacienda y lo había hecho y por eso le resultaba tan importante mantenerla y hacerla crecer. En los últimos dos años, se habían adquirido propiedades colindantes que hicieron aumentar en un 30% la superficie, aparte de haberse recuperado graneros, caballerizas y una lechería, al igual que los bosques y pastizales. Braulio había hecho un gran trabajo y no podía perderlo.
Ahora lo tenía como peón, reparando una acequia lejana, viviendo en una literal choza. Eso no podía mantenerse.
Esa mañana ya habían pasado cuatro días desde la última “conversación” con su hijo Braulio y el padre fue en su caballo hasta el sector de la hacienda donde suponía debía estar trabajando en la acequia. Allí lo vio, a torso desnudo, con una pala, sacando maleza y lodo de una especie de abrevadero, que no era sino una parte del canal que articulaba el sistema de acequias. Le recordó demasiado a su madre con esa mirada esquiva y resentida y hasta le comprendió, pero no sintió ni afecto ni respeto. Sólo sabía que debía llegar a un acuerdo con él.
Nada más verlo, fue Braulio quien le saludó:
- Buenos días, Señor - le dijo con una mirada extremadamente sumisa.
Le correspondió el saludo con sequedad y distancia, pero advirtió en él una conducta muy distinta a otras veces. No se quiso entusiasmar en que había aprendido la lección, bien podía estar simulando. En eso también le recordaba a su madre: siempre manipulando.
- ¿Cómo va el trabajo? ¿Cuándo concluyes?
- Bien Señor, en una semana debe estar terminado.
- Está bien, apúrate, necesito que cumplas otros servicios para mi.
- Lo que mande, Señor.
- Volverás a ser administrador de la hacienda cuando termines.
Braulio cambio de expresión, una brillo apareció en ...
Hermanos (Cuarto Capítulo)
Xtudr, el chat esencial para los fetichistas gays, te conecta con miles de chicos en tu área que comparten tus gustos. Disfruta de la comunicación instantánea enviando y recibiendo mensajes.
Explora una forma rápida, sencilla y divertida de conocer gente nueva en la red de encuentros para chicos líder como MasterJuan.
Con Xtudr, puedes:
- Crear un perfil con fotos y preferencias.
- Ver perfiles y fotos de otros usuarios.
- Enviar y recibir mensajes sin restricciones.
- Utilizar filtros de búsqueda para encontrar tu pareja perfecta.
- Enviar y recibir Taps a tus favoritos.
Regístrate en la aplicación fetichista y BDSM más popular y comienza tu aventura hoy mismo.
https://www.xtudr.com/es/relatos/ver_relatos_basic/43838-hermanos-cuarto-capitulo