Dos hombres musculosos y semidesnudos aparecen en una escena íntima dentro de una habitación, muy cerca el uno del otro, con actitud sensual y afectuosa. El hombre de la izquierda, más bajo, lleva ropa interior oscura y ladea la cabeza para besar o rozar la mejilla del hombre más corpulento, que tiene la cabeza rapada, barba espesa y el torso brillante. Este último viste un tanga o suspensorio rojo muy ajustado y coloca una mano grande sobre el abdomen del otro mientras lo abraza por el hombro, marcando una dinámica de contacto físico y deseo. El ambiente interior, con paredes verdes, puerta de madera, cuadros enmarcados y luz cálida, refuerza una atmósfera privada, erótica y masculina.