Un hombre negro desnudo aparece suspendido en una cruz de madera rústica, con los brazos extendidos y atados o clavados a la viga horizontal, recreando una escena de crucifixión de fuerte carga dramática y religiosa. Su cuerpo musculoso está cubierto de sudor, manchas oscuras y marcas en la piel, con el torso, abdomen, piernas y pene completamente visibles. La expresión de dolor, los ojos cerrados y la boca tensa refuerzan la sensación de sufrimiento físico y martirio. Los pies están sujetos juntos sobre un pequeño apoyo, mientras el fondo gris y austero concentra toda la atención en la figura, la madera, los clavos y la composición solemne.