Dos hombres desnudos están sobre una cama deshecha en una habitación deteriorada y con luz tenue; uno aparece a cuatro patas, con los ojos cubiertos por una venda negra, apoyando las manos y las rodillas sobre las sábanas arrugadas, mientras el otro se coloca detrás de él, de pie sobre el colchón, con las manos sujetándole la zona de las caderas y las nalgas. La escena tiene un tono íntimo y sexual, con cuerpos masculinos completamente expuestos, piel iluminada cálidamente y un ambiente de motel descuidado: paredes manchadas, puerta entreabierta, cortinas oscuras, almohadas revueltas y un aparato de aire acondicionado junto a la ventana.