Dos hombres desnudos y musculosos posan de pie al aire libre junto a un lago rodeado de montañas, sosteniendo antorchas encendidas que iluminan la escena con una luz cálida frente a un cielo gris y brumoso. Ambos tienen el pelo medio y barba, el torso velludo, la piel manchada de barro o polvo y una expresión seria, casi ritual. Sus penes quedan visibles; el hombre de la derecha lleva además tiras oscuras de cuero en la cintura, una capa corta por detrás y bandas en las piernas, mientras el de la izquierda viste solo brazaletes y tobilleras. El entorno rocoso, la hierba húmeda, el fuego, el humo y el paisaje nórdico crean una atmósfera primitiva, guerrera y ceremonial.