Un hombre joven sentado en un sillón beige aparece riendo a carcajadas, con camiseta color caqui, vaqueros azules y las piernas abiertas hacia la cámara, mostrando las suelas gruesas de sus zapatos. Entre sus muslos, encajada de forma surrealista en el asiento, asoma la cabeza de una mujer mayor con el pelo gris despeinado y expresión seria o resignada, creando una escena extraña y cómica con apariencia de fotomontaje. El ambiente es un salón cálido y doméstico, con suelo de madera, cortinas claras iluminadas por luz natural, una planta al fondo y un zapato negro suelto en el suelo junto al sillón, reforzando el tono absurdo e inquietante de la composición.