Un hombre musculoso y sonriente aparece de pie en un vestuario, sin camiseta y con unas mallas negras deportivas Nike, calcetines blancos y zapatillas de entrenamiento, rodeado de taquillas metálicas grises, bancos de madera, ropa y una papelera azul. La escena tiene un aspecto surrealista o de fotomontaje: sujeta por el pelo una cabeza masculina con expresión de grito, colocada delante de su abdomen como si fuera un accesorio macabro o una edición extraña integrada en el cuerpo. El entorno parece un vestuario de gimnasio o equipo deportivo, con iluminación fluorescente, suelo claro, una puerta al fondo y objetos personales dispersos, creando un contraste llamativo entre la normalidad del espacio deportivo y el elemento grotesco de la cabeza.