Un hombre desnudo de proporciones gigantescas domina una avenida urbana al atardecer, de pie entre rascacielos modernos y edificios de oficinas, con el cuerpo musculoso iluminado por una luz cálida. Su torso, brazos y piernas aparecen definidos, y el pene cuelga visible en el centro de la composición, reforzando el carácter crudo y surrealista de la escena. A sus pies, varias personas diminutas observan desde la calle, acentuando la escala colosal del cuerpo frente a la ciudad. El cielo anaranjado con nubes dispersas, la perspectiva baja y los edificios altos crean una atmósfera cinematográfica, entre fantasía urbana, hiperrealismo y espectáculo monumental.