Un hombre desnudo con barba y pelo rubio despeinado permanece de pie en un balcón urbano al atardecer, con una mano apoyada en la cadera y la mirada dirigida hacia un acogedor rincón exterior decorado con velas, faroles y cojines. Su cuerpo musculado queda completamente visible, incluido el pene, en una escena íntima y tranquila más estética que explícita. El balcón tiene suelo de madera, barandilla negra con guirnaldas de bombillas cálidas y jardineras llenas de flores rosas, mientras al fondo aparecen edificios residenciales con ventanas y tejados bajo una luz dorada. La decoración con plantas, mesa baja, sofá y lámparas crea un ambiente romántico, elegante y relajado.