Una escena de terror gore en un laboratorio oscuro y húmedo, con tuberías, vapor y carteles japoneses en las paredes, muestra a tres hombres uniformados cubiertos de sangre sobre una mesa metálica iluminada con neones turquesa y rosa. Un hombre de rostro morado y aspecto infectado grita con la boca abierta y la lengua ensangrentada mientras le brota sangre del pecho y del abdomen; otro, de pie detrás de él, con uniforme militar caqui y la cara manchada de rojo, lo sujeta con fuerza como si lo estuviera diseccionando o conteniendo. Debajo, otro cuerpo herido yace desplomado sobre la superficie luminosa, con el pelo largo extendido, la mano caída y manchas de sangre acumulándose alrededor, creando una atmósfera de experimento macabro, zombis, tortura, infección y violencia extrema.