Un hombre desnudo permanece de pie en una acera urbana junto a una farola gris, con el torso descubierto, el pene visible y unas sandalias oscuras, mirando hacia delante en una postura relajada mientras sostiene algo pequeño en una mano. La escena transcurre en una calle arbolada con pinos inclinados, vallas metálicas, bordillos de piedra y pavimento de baldosas, con varios coches aparcados a la derecha y una zona ajardinada al fondo. La luz del día crea sombras marcadas sobre la acera y refuerza el contraste entre el cuerpo del hombre, el entorno público, los árboles y los elementos urbanos de la calle.