Dos hombres jóvenes descansan sentados en una obra o habitación en reforma, rodeados de cubos de pintura, brochas, escombros y paredes desconchadas con manchas de yeso. El de la izquierda está sin camiseta, cubierto de pintura blanca, con vaqueros rotos, gorra y un cigarrillo en la mano, descalzo sobre el suelo sucio. El de la derecha lleva una camisa amarilla sin mangas abierta, pantalones cortos, botas de trabajo y sostiene una lata, también manchado de pintura. La escena transmite pausa laboral, ambiente industrial, reforma doméstica, cansancio y camaradería entre pintores o albañiles en un espacio deteriorado junto a una ventana.