Un dormitorio sucio y desordenado aparece invadido por una nube verdosa de mal olor, con ropa tirada, botellas, latas, colillas y basura esparcida por el suelo. Un hombre tatuado yace en calzoncillos sobre la alfombra, con calcetines blancos, expresión aturdida y el cuerpo rodeado de vapores verdes, mientras otro hombre descansa desplomado en una cama estrecha entre sábanas arrugadas y mantas revueltas, también envuelto por el hedor. En la puerta, un hombre mayor con polo negro y vaqueros observa la escena con los brazos cruzados y gesto severo; sobre él aparece un bocadillo en inglés que dice: “holy shit, what a a male smell in here.” La habitación tiene paredes grises deterioradas, ambiente cargado, descuido extremo y una atmósfera de humor grotesco centrada en el olor corporal masculino.