Un hombre demoníaco de fantasía aparece de pie en una catedral oscura, completamente desnudo, con un cuerpo extremadamente musculoso, torso marcado, brazos enormes y piernas poderosas. Tiene cuernos curvados de carnero, barba corta, pelo oscuro con mechones rojizos y verdosos, y una mirada seria y desafiante dirigida al frente. De su espalda se despliegan grandes alas membranosas de murciélago en tonos rojizos y negros, reforzando su aspecto de íncubo o demonio. Su pene aparece exageradamente grande y erecto en el centro de la composición. El fondo muestra vidrieras circulares iluminadas, columnas de piedra, escaleras y velas encendidas que crean una atmósfera gótica, ritual y sobrenatural.