Un hombre desnudo y musculoso está sentado con las piernas abiertas en un estanque cubierto de nenúfares, con el pene visible sobre el agua y la piel mojada por la luz cálida del atardecer. Tiene el pelo teñido de verde, con un mechón rizado que sobresale hacia arriba, y una marca rosada en la mejilla que refuerza un aspecto fantástico o de hada. Mira con expresión tranquila un pequeño ramo de flores blancas de loto que sostiene entre las manos. A su alrededor flotan hojas verdes, flores acuáticas y un paño amarillo con un dibujo en espiral, mientras el bosque del fondo queda iluminado por reflejos dorados del sol entre los árboles.