Un hombre joven está sentado de forma relajada en un sofá beige desgastado, con los brazos extendidos sobre los reposabrazos y la mirada seria dirigida hacia un lado. Lleva una camiseta blanca de tirantes, pantalones grises de chándal y zapatillas negras, iluminado por una luz cálida que entra desde la ventana y proyecta sombras sobre el suelo. La estancia tiene un aire doméstico y algo antiguo, con una televisión de tubo sobre un mueble, una mesa baja con mandos, cenicero y una lata, una alfombra roja estampada y paredes claras, creando una escena íntima de salón cotidiano con ambiente tranquilo y melancólico.