Un hombre desnudo de piel oscura y cuerpo muy musculado permanece de pie en una ducha de azulejos claros, con las piernas abiertas y el torso brillante bajo la luz, mostrando abdominales marcados, muslos fuertes y el pene colgando en el centro de la escena; la cabeza queda recortada fuera del encuadre y los brazos no son visibles. Arrodillada entre sus piernas, una mujer de piel clara lleva un corsé negro ajustado con cordones, las manos detrás de la cabeza y un arnés o máscara metálica cubriéndole el rostro, en una pose explícita de dominación y sumisión. El entorno cerrado, las sombras en la pared y el suelo de baldosas refuerzan una atmósfera íntima, fetichista y teatral.