Un hombre desnudo está inclinado sobre un banco de vestuario, apoyando una mano y un pie mientras gira la cabeza hacia la cámara con expresión seria y algo sorprendida; su espalda, glúteos y piernas quedan claramente visibles, con el pene parcialmente oculto por la postura. El entorno parece un vestuario antiguo o zona de duchas, con taquillas metálicas grises al fondo, paredes de azulejos claros, suelo de baldosas azuladas y una ventana alta de cristal esmerilado que deja entrar luz difusa. Sobre el banco hay una toalla blanca y a la derecha una bolsa deportiva roja y negra, reforzando la sensación de escena íntima y cotidiana tras el ejercicio.