Dos retratos de estudio colocados lado a lado presentan al mismo hombre desnudo, de pie frente a un fondo gris neutro, con expresión seria y mirada directa a la cámara. Tiene el torso musculado, hombros marcados, abdomen definido, vello púbico visible y un pene extremadamente largo y flácido que cuelga hasta la zona de los muslos, con los testículos visibles en la parte inferior. En ambas tomas lleva un tubo o conducto flexible introducido en la boca, conectado mediante una pieza metálica cerca del glande y recorriendo el pene, lo que da a la escena un aspecto clínico, fetichista o de modificación corporal. La iluminación es uniforme y resalta la textura de la piel, la anatomía masculina y la composición comparativa entre ambas poses.