Dos hombres de complexión atlética se enfrentan muy cerca en una nave gótica oscura, con una tensión íntima y solemne entre ambos; uno viste un traje negro brillante de aspecto futurista, ceñido como látex o armadura pulida, con una larga capa azulada extendida sobre el suelo, mientras el otro aparece prácticamente desnudo, de piel iluminada y musculatura marcada, cubierto solo por una tela blanca translúcida que cae desde la cintura y arrastra como un velo. La escena está enmarcada por altos arcos de catedral, vidrieras azules con figuras religiosas, luz fría atravesando el fondo y candelabros verticales con llamas violetas, creando una atmósfera ceremonial, erótica y de fantasía oscura.