Un hombre desnudo, muy musculoso y de complexión atlética, aparece de pie en una mazmorra de piedra iluminada por velas, con las piernas abiertas y los tobillos sujetos por grilletes unidos a una cadena con bola de hierro. Su cuerpo está cubierto por un líquido espeso y blanquecino que cae por el pecho, abdomen, muslos y pene, formando regueros brillantes sobre la piel. Tiene los brazos hacia atrás, como inmovilizados, y la boca abierta en una expresión intensa de grito o esfuerzo. El entorno oscuro, con muros de piedra, arco medieval, suelo de losas, banco al fondo y varias velas encendidas, crea una escena de bondage, dominación y cautiverio con estética dramática y teatral.