Un hombre corpulento y semidesnudo, sentado en un sillón floral de salón, devora una hamburguesa grande con ambas manos mientras lleva solo unos calzoncillos negros; su torso velludo, barriga prominente y piernas abiertas ocupan el centro de la escena. A su alrededor hay comida rápida en exceso: hamburguesas sobre los reposabrazos, trozos de pollo frito, pizza de pepperoni, copas de helado derretido y salsas blancas derramadas por el suelo y el asiento. El ambiente doméstico resulta cálido y algo decadente, con una lámpara encendida, cortinas, cuadros en la pared y tapicería antigua, creando una escena de glotonería, desorden y consumo compulsivo de comida basura.