Una persona vestida con un traje integral de látex negro brillante posa en el pasillo de un supermercado, entre estanterías llenas de paquetes y productos de alimentación de colores. Lleva una máscara antigás negra con grandes lentes circulares y un filtro frontal, de la que cae un hilo de líquido blanco hacia el pecho. Con las manos enguantadas sostiene un plato o bandeja pequeña también cubierto de líquido blanco espeso, que gotea sobre el torso ajustado del traje. La iluminación intensa del techo se refleja en la superficie pulida del látex, resaltando la estética fetichista, futurista y provocadora de la escena, contrastada con el entorno cotidiano de compra.