Un dormitorio cálido y en penumbra aparece con una cama de cabecero tapizado capitoné, sábanas claras y una persona tumbada boca abajo, vestida de negro, con las plantas de los pies en primer plano y los dedos relajados sobre el borde del colchón. A la derecha, junto a una mesilla con lámpara encendida de pantalla negra, se ven las piernas desnudas de otra persona recostada parcialmente en el suelo o al pie de la cama, con sombras marcadas sobre la piel. La escena combina luz dorada interior y un exterior azulado visible por la ventana o balcón con barandilla de madera, creando una atmósfera íntima, nocturna y algo misteriosa.