Un hombre desnudo de torso, arrodillado y con expresión de terror, tiene la boca abierta mientras varias manos lo sujetan por la cabeza y le introducen a la fuerza una gran pieza de carne cruda o embutido ensangrentado. La escena es oscura y dramática, con iluminación dura que resalta el sudor, la piel enrojecida, los ojos desorbitados y los hilos de sangre que caen desde la boca por el cuello, el pecho y el abdomen hasta formar un charco en el suelo. La composición transmite violencia, sometimiento, humillación y estética de horror corporal, con un ambiente teatral, claustrofóbico y perturbador.