Un hombre desnudo aparece atado de pie contra el tronco de un árbol grueso, de espaldas, con los brazos elevados y sujetos por cuerdas ásperas a una estructura de madera, en una escena exterior junto a una playa. Su espalda muestra marcas rojizas verticales y sus nalgas presentan heridas circulares oscuras y ensangrentadas, mientras el pene cuelga visible entre las piernas abiertas. Una cuerda o alambre rodea la zona baja del tronco a la altura de los muslos, reforzando la sensación de inmovilización. El entorno incluye arena, vegetación seca y el mar desenfocado al fondo, con luz natural y un tono crudo de cautiverio, castigo físico y vulnerabilidad.