Un hombre con estética de vampiro aristocrático posa recostado en un sillón de cuero oscuro, con sombrero de ala ancha, capa azul con forro rojo y un pañuelo blanco al cuello, dejando el torso musculoso completamente descubierto. Está desnudo de cintura para abajo, con las piernas abiertas y el pene visible entre los muslos, en una actitud segura y teatral. La escena tiene iluminación dramática y nocturna: una luna llena brilla tras la ventana, mientras una lámpara cálida ilumina la estancia elegante con cortinas, cuadro enmarcado, licorera de cristal y mesa de vidrio, creando un ambiente gótico, sensual y lujoso.