Un hombre desnudo y musculoso permanece de pie en un pantano fangoso, con el cuerpo cubierto de barro oscuro y restos de vegetación, mirando hacia un lado con expresión seria y alerta. Lleva unas llamativas orejas azules tipo conejo sobre la cabeza y unas orejas puntiagudas de aspecto fantástico, lo que da a la escena un aire extraño y surrealista dentro del bosque húmedo. Su torso, brazos, piernas y pene están claramente visibles, manchados por el lodo del suelo encharcado. A sus pies, sobre el barro y el agua turbia, yace una prenda azul arrugada, mientras la vegetación densa, los troncos y los juncos rodean la escena selvática y salvaje.