Un centauro masculino de aspecto joven y atlético posa de pie en un prado verde al atardecer, con torso humano desnudo, musculatura marcada en pecho y abdomen, y expresión seria mirando directamente al frente. Su parte inferior corresponde al cuerpo de un caballo marrón oscuro, con patas negras, cola larga y una pequeña marca blanca en una pezuña trasera, fusionada de forma realista con la cintura humana. La luz dorada del sol bajo ilumina su pelo castaño rojizo y perfila la figura contra un fondo desenfocado de árboles y campo abierto, creando una escena de fantasía mitológica, naturaleza, criatura híbrida y retrato dramático al aire libre.