Policías, un nuevo agente es sometido a duras novatadas.
Un hombre arrodillado y sin camiseta aparece en el centro de un pasillo estrecho con azulejos, empapado y con expresión de dolor o rabia mientras grita con la boca abierta. Sobre su torso musculado hay palabras escritas en negro, como “INOVATO” y “MEAI”, además de un dibujo tosco, y un líquido amarillento le cae desde el pecho hasta las manos y el suelo, creando una escena sucia y humillante. A su alrededor, cuatro hombres con uniformes negros tipo seguridad o policía, placas en forma de estrella, cinturones tácticos y botas, lo rodean entre risas y gestos agresivos; uno parece sujetar o verter algo sobre él. El ambiente cerrado, iluminado por fluorescentes, con carteles en la pared y estética de vestuario o comisaría, transmite una situación de abuso, castigo y dominación grupal.