Un hombre musculoso con barba y el torso desnudo posa sentado en un trono dorado de estilo barroco, tapizado en terciopelo rojo, llevando arnés de cuero negro, ropa interior oscura, botas altas y muñequeras, con una actitud dominante y solemne. A su lado, arrodillado sobre una alfombra roja, aparece un personaje con traje ajustado blanco con manchas negras, máscara con cuernos y correas tipo bondage, en una postura sumisa. La escena transcurre en un interior de piedra con arcos medievales, antorchas encendidas, estandartes heráldicos negros y dorados y un haz de luz cenital que refuerza la atmósfera teatral, fetichista y de fantasía de poder.