Un hombre de aspecto melancólico permanece sentado solo en una cafetería casi vacía, junto a un gran ventanal cubierto por rastros de lluvia. Lleva sombrero de ala, gabardina larga y ropa oscura, con el rostro anguloso, cansado y ensombrecido por tonos fríos azulados y grises. Sus manos descansan sobre una mesa de madera donde hay una taza de café y un periódico doblado, reforzando una atmósfera de espera, soledad y reflexión. Al fondo aparecen sillas y mesas vacías, una ventana empañada y un paisaje exterior urbano y húmedo, con árboles desnudos y una casa apenas visible bajo la lluvia.