Hombre desnudo de torso en una composición de horror surrealista, con la boca abierta y una lengua larga, morada y rugosa que sobresale de forma grotesca mientras chorros azulados caen desde ella. De sus ojos enrojecidos descienden lágrimas negras como tinta, creando un efecto siniestro y dramático sobre el rostro pálido. Alrededor de la cabeza emergen numerosos tentáculos de colores vivos —rosas, azules, verdes y violetas— que se retuercen como serpientes o apéndices orgánicos, algunos con textura húmeda y bulbosa. El pecho aparece manchado por fluidos oscuros y verdosos, con un apéndice carnoso colgando en el centro, reforzando la estética monstruosa, alienígena y perturbadora sobre un fondo oscuro con destellos rojizos.