Pintura al óleo basado en el martirio de San Sebastian de Guido Reni. El modelo está atado a un arbol, desnudo, exhibiendo un cuerpo extremadamente musculoso y es ajusticiado por hombres que se hallan a ambos lados.
Tres hombres musculosos posan semidesnudos junto al tronco de un gran árbol, con cuerpos atléticos iluminados por una luz cálida que resalta abdominales marcados, pectorales definidos, brazos fuertes y piernas tensas. Llevan únicamente pequeños taparrabos claros que cubren el pene, dejando visible casi toda la piel en una composición de estética clásica y homoerótica, similar a una pintura académica. El hombre central permanece de pie con un brazo elevado y la mirada girada hacia un lado, mientras los otros dos lo flanquean en posturas teatrales, con las manos alzadas como si participaran en una escena coreografiada. Al fondo aparece un paisaje rural con campos, árboles y cielo crepuscular, creando una atmósfera mitológica, sensual y escultórica.